1. REVOLUCIÓN DE LA LITERATURA:
Antes de adentrarnos en la
poesía romántica y en la novela histórica, nos centraremos en las
características de la literatura romántica.
La literatura romántica
tiene las siguientes características en
cuanto al contenido:
-
Responde a una época, la primera mitad del
XIX, en la que triunfó el sentimiento,
a diferencia del siglo XVIII, en que predominaba la razón.
-
Ese triunfo del sentimentalismo llevó a la afirmación y exaltación del yo, que
condujo al individualismo, al ansia de libertad y a la angustia,
tristeza, insatisfacción, desengaño…
-
La insatisfacción provocó el deseo de evasión: en el tiempo (interés
por épocas remotas y legendarias), y en el espacio (hacia países lejanos y
exóticos).
-
También resultaba especialmente interesante
la búsqueda del misterio, de lo
absoluto, lo nocturno, lo sepulcral, las ruinas…
-
El triunfo del sentimiento también condujo a
la expresión exaltada del sentimiento
amoroso.
-
Paradójicamente, aumentó el aprecio por lo local y nacional, que se manifestaba en
el nacimiento de la novela histórica y en el auge de las leyendas sobre asuntos
locales y regionales..
-
Se creó la figura del héroe rebelde, que no se sometía al orden establecido, sino que
actuaba al margen de los valores predominantes.
-
Se daba una mayor conciencia social y política, sobre todo en los románticos
liberales (Byron, Hugo..), en su afán por luchar contra lo establecido, contra
el poder y la opresión.
-
Se desarrolló una nueva sensibilidad para mirar el paisaje y la naturaleza, que se
acomodaba, con frecuencia a los vaivenes del espíritu, o cambios de ánimo, del
escritor o de sus personajes
En cuanto a la forma, la
literatura romántica tiene los rasgos siguientes:
-
Descripciones de la naturaleza, a veces en sus aspectos más negativos o peligrosos
(tormentas, oscuridad, nubes, tumbas, barrancos…); otras veces en sus aspectos
positivos ( paisajes bellos, ríos, prados, árboles…).
-
Descripción y vocabulario alusivo a elementos clásicos de le escultura y la
arquitectura.
-
Léxico en torno a los sentimientos amorosos, sean positivos (belleza del rostro, ojos,
frente, sonrisa, alegría, luz…), o de aspectos negativos (desengaño, dolor,
tristeza, celos, lágrimas, noche…)
-
Abundancia de frases interrogativas y exclamativas.
-
Uso de la hipérbole; expresión hiperbólica de
los sentimientos, tendencia a la exageración.
-
Empleo abundante de antítesis para enmarcar las oposiciones entre elementos: día y
noche, belleza y fealdad, luz y oscuridad, orden y caos…
2. LA POESÍA ROMÁNTICA
2.1.
Temas
de la poesía romántica
La poesía romántica se caracteriza por el intimismo con que muchos
autores tiñen sus versos. En la lírica del Romanticismo están presentes temas
como la angustia existencial por el
anhelo irrealizable del ideal; el desengaño
amoroso; la amada muerta en
plena juventud; la poesía como único
modo de dar sentido a la vida y la naturaleza
virgen o indómita, con la que el poeta ansía fundirse. Se produce además una
revitalización de la poesía narrativa,
consecuencia del interés por el folclore, protagonizada por personajes rebeldes o marginales (Caín, don Juan
2.2.
La lírica inglesa.
En la poesía romántica
inglesa se distinguen dos grupos, cuyas intensas vidas, entrelazadas por la
amistad, encarnan el espíritu romántico: los Poetas de los Lagos y los Poetas
Satánicos.
a) Los Poetas de los
Lagos: Reciben
esta denominación un círculo de poetas (en particular Wordsworth y Coleridge)
que, durante una época, vivieron en el llamado Lake District situado en el
noroeste de Gran Bretaña, en cuyos paisajes buscaron la inspiración.
- Wordsworth: Es
el poeta de la naturaleza. Considera la poesía “un desbordamiento” de
sentimientos poderosos, recordados en la tranquilidad”. Así, en sus principales
poemas ( La abadía de Tintern, Indicios de inmortalidad en los recuerdos de
la primera infancia o el autobiográfico El preludio) , el yo
lírico evoca instantes de fusión
con la naturaleza experimentados en la infancia o juventud, y
recobra, por medio de la imaginación y la memoria, esa perdida sensación de
plenitud.
- Coleridge: En
su producción poética destacan: Balada
del viejo marinero y Kubbla Khan. Balada del
viejo marinero es un extenso poema narrativo en el que un anciano
marino cuenta sus desventuras (fue castigado con la muerte de toda la
tripulación por matar a un albatros, que era su espíritu protector. Como dato
anecdótico, el grupo Iron Maiden tiene una versión de esta composición poética
). Kubla
Khan, escrito, según el autor, tras un sueño inducido por el opio,
describe, en tono alucinatorio, el palacio y los jardines el emperador mogol
Kubla Khan en Xanadú, bajo los cuales discurre un río subterráneo que emerge,
súbitamente, en forma de fuente. La obra parece sugerir la oposición entre lo artificial y lo
natural o entre lo consciente y lo inconsciente.
b) Los Poetas Satánicos.
Pertenecen
a este grupo Lord Byron, Keats y Shelley, en cuyas vidas y obras se
manifiesta la rebeldía frente a lo
establecido, propia del espíritu romántico.
- Lord Byron: Autor
de poemas narrativos ( El corsario, Don Juan, Manfred,
Caín,
Las
peregrinaciones de Childe Harold), en sus versos configura el prototipo de héroe romántico:
asocial y errante, envuelto, a veces, en el tedio y en el vacío existencial.
- John Keats:
Entre sus poemas destacan Oda a un
ruiseñor y Oda a una urna griega.
En Oda
a un ruiseñor, el yo poético escucha ensimismado el canto de un
ruiseñor y consigue, con la alas de la poesía, alcanzar un instante de éxtasis, libre del tiempo y
del sufrimiento humano, antes de volver a la realidad. En la Oda a una urna griega, es el arte
(el ánfora que contempla el emisor, decorad con una escena arcádica) el que
ofrece un mundo de belleza ideal que, inmune al paso del tiempo, se opone a la
vida humana. Trata sobre el poder
inmortalizador de la belleza, manifestado en las elaboraciones
artísticas de los griegos.
- Percy B. Shelley:
Además de la elegía “Adonais” , escrita tras la muerte de
Keats (”Murió Adonais y por su muerte lloro”), cabe resaltar el poema “Mont
Blanc” , de inspiración panteísta (donde hay identificación de Dios con la
naturaleza o el mundo: “Si te miro, un soplo divino hasta mí viene”).
2.3.
La lírica alemana. La
poesía romántica alemana tiene un precedente en el Sturm and Drang“(tempestad e
ímpetu), corriente literaria que nace en la segunda mitad del XVIII y que
reaccionó contra la Ilustración otorgando mayor importancia a los sentimientos
sobre la razón. En la poesía romántica alemana destacan:
-
Shiller: Su Oda a la alegría es un canto a la
fraternidad universal. Fue utilizada por el compositor Ludwing van Beethoven en
su célebre Novena Sinfonía. También escribe Los dioses de Grecia, en
la que muestra su desacuerdo con el mundo oponiendo dos esferas: por un lado,
una visión idealizada de la antigua Grecia, donde se rendía culto a la belleza
y el ser humano era capaz de percibir el carácter sagrado del cosmos; por otro,
el presente , en el que la razón y la ciencia han provocado la huida de los
dioses y la desacralización de la naturaleza (“ ningún ser divino a mi vista
parece”).
-
Hölderlin: En la obra lírica de Hölderlin destacan El
archipiélago y Pan y vino. En ellas, como en Los dioses de Grecia de Shiller, la
Grecia clásica (evocada a través del tópico de la Edad de Oro) se contrapone al
tiempo presente, en el que el ser humano, radicalmente solo, ha perdido el
sentimiento de comunidad con sus semejantes y se siente escindido o separado
del Todo. Tras la marcha de los dioses (encarnación de las fuerzas naturales),
el yo lírico se pregunta por el sentido de la poesía (”¿Para qué poetas en
tiempos de miseria?”) y concluye que solo el poeta es capaz de experimentar la
comunión con los otros, con el mundo, y de inducir, mediante su canto, estas
experiencias en el receptor.
-
Novalis: Seudónimo de Friedrich von Hardenberg, es autor de uno de los ciclos de poemas más
significativos del Romanticismo alemán: los Himnos a la noche,
escritos tras la muerte de su prometida Sophie, con sólo diecisiete años. En
los seis poemas que forman la obra, Novalis establece una dicotomía entre la
luz y la noche. La luz se asocia al mundo visible, material, en el que el yo
poético se ve a sí mismo como un extranjero errante, incapaz de encontrar
sentido a la existencia. La noche se vincula a la fe, la fantasía o la poesía.
El sueño (la ensoñación) es la puerta de entrada a un ámbito invisible,
espiritual, donde el yo se reencuentra con su amada.
-
Heine: Sus poemas amorosos, incluidos en Libro de canciones, se
caracterizan por su brevedad y contención Influirá a Bécquer.
2.4.
La lírica italiana
-
Giacomo Leopardi: El autor más representativo de la poesía
romántica italiana es Giacomo Leopardi, autor de 41 Cantos, que son expresión
depurada del pesimismo romántico; en ellos, el yo poético es un ser solitario y
desengañado, que sufre por un amor nunca correspondido.
2.5.La lírica francesa
-
Gerard de Nerval: En Francia, junto con Lamartine, Alfred de Vigny,
Alfred de Musset o Théophile Gautier, destaca Gérard de
Nerval., autor de una colección de doce sonetos titulados Las quimeras, una colección de doce sonetos, entre
los que cabe destacar especialmente dos:
- “El desdichado”: En este poema sombrío y
complejo, el yo poético se presenta desolado a causa de la muerte, del rechazo
de la amada, de la derrota de las ilusiones…
- “Cristo en los Olivos”: Se trata de una
serie de cinco sonetos en los que Cristo proclama que Dios no existe. En ellos
aparece, por tanto, el tópico de la muerte de Dios, años antes de que fuera
formulado por el filósofo alemán Friedrich Nietzsche.
23. LA NOVELA HISTÓRICA
La novela histórica pretende ofrecer una recreación verosímil del pasado
en la que coexisten personajes y sucesos
inventados con otros de carácter
histórico.
La aparición de este
subgénero narrativo a principios del siglo XIX se relaciona con el desacuerdo
con el mundo y el deseo de evasión
propios del Romanticismo. En este caso, como consecuencia del rechazo
del mundo burgués alumbrado por la Revolución industrial, se busca refugio, en
general, en una Edad Media idealizada,
presentada como un tiempo de altos ideales y armonía social.
Las principales novelas históricas del Romanticismo son:
- Ivanhoe: Esta novela del escritor escocés Walter Scott, se ambienta en el siglo
XII, durante los enfrentamientos entre los sajones y los invasores normandos.
Ivanhoe, su protagonista, es hijo de un noble sajón que luchará, con la ayuda
de Robin de Locksley (Robin Hood), por los derechos de Ricardo Corazón de León
(rey de origen normando, partidario de una convivencia pacífico entre ambos
pueblos), frente a los intentos de su hermano Juan Sin Tierra de hacerse con el
trono. Walter Scott es considerado el iniciador de este subgénero.
- Notre Dame de París: Este relato de Víctor Hugo narra las desventuras de
Quasimodo (un ser deforme y sordo que se encarga de las campanas de la
catedral), enamorado de la gitana Esmeralda, en el París del siglo XVI.
- Los novios: La acción de la novela de Alessandro Manzoni transcurre en Milán
durante el siglo XVII. Mediante la técnica del manuscrito encontrado, narra las
vicisitudes de los jóvenes Rencio y Lucía, a quienes el perverso don Rodrigo,
señor de la villa, impide casarse. Incluso
encarga a un criminal que secuestre a la joven, pero este se apiada de ella y
la libera. Don Rodrigo muere por la peste, y Renzo y Lucía consiguen, al fin,
reunirse. En la novela late un paralelismo
entre el dominio español sobre Milán en el de la acción y la dominación
austríaca del Reino Lombardo-Véneto (donde existía un movimiento nacionalista)
en la época en la que se escribió la novela.
La novela española tuvo un
amplio desarrollo en España, con obras como El
señor de Bembibre, de Enrique Gil y Carrasco; El doncel de don Enrique el Doliente, de
Mariano José de Larra; o Sancho Saldaña, de José de Espronceda.
Este género influirá
poderosamente en la evolución de la narrativa europea:
-
Por un lado, con Los tres mosqueteros, del francés Alexandre Dumas padre, la novela histórica da lugar a un nuevo
género, la novela de aventuras,
donde la acción trepidante cobra más importancia que la recreación de una
época.
-
Por otro lado, la descripción minuciosa de
usos y costumbres, que pretende aumentar la sensación de realidad, abre camino
a la novela realista, que se
desarrollará en las décadas siguientes.
Aparte de la novela
histórica, en el Romanticismo se desarrollan otros subgéneros narrativos : la
narrativa fantástica y de terror (Frankenstein o el moderno Prometeo,
de Mary Shelley; El vampiro, de Polidor; El castillo de Otranto, de Horace
Walpole; La leyenda de Sleepey Hollow, de Washinghton Irving; El
gato negro, La caída de la casa Usher, La verdadera historia del señor Valdemar…de
Edgar Allan Poe), la novela epistolar (Las penas del joven Werther, de
Goethe), la novela de aprendizaje ( Las aventuras de Wilhelm Meister, de
Goethe; Enrique de Ofterdingen, de Novalis) y la novela sentimental
(como las obras de la inglesa Jane Austen: Sentido y sensibilidad y Orgullo
y prejuicio).
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