CIUG

Busca en Internet

.

jueves, 1 de octubre de 2015

ACTIVIDADES: A LITERATURA LATINA (SEMANA DO 5 / 10 /15)

1.    Nace a literatura latina baixo o influxo da literatura grega?

2.    A literatura latina é una literatura de imitación (imita ´á literatura grega)?

3.    A que xénero literario pertence a Eneida?

4.    Quen é o escritor da Eneida?

5.    Con quen se relaciona na Eneida ós romanos?

6.    Quen é na Eneida o herdeiro da deusa Venus e de Eneas?

7.    Quen relata na Eneida a súa viaxe?

8.    De onde sae Eneas e a onde chega na súa viaxe?

9.    Quen espera a Eneas na cidade de Lacio?

10. Que sucede finalmente coa relación entre Eneas e Dido (raíña de Cartago)?

11. En cantos cantos se divide a Eneida?

12. Cal son os cantos que imitan a Odisea, do grego Homero?

13. Cal son os cantos que imitan a Ilíada, do grego Homero?

14. Derrota Eneas ós pobos latinos?

15. Por que a Eneida, do poeta latino Virxilio, converteuse nun clásico universal?

16. Que tres líricos ou poetas latinos destacaron na literatura latina da Antigüedade?  Escribe tres obras de cada un deles.

17. Escribe 7 características que definan o teatro latino.

18. En que se diferenza o teatro latino do teatro grego?

19. Que dous dramaturgos (escritores de teatro) destacaron na literatura latina?

20. Escribe o título de tres obras teatrais de Plauto e di de que trata cada una delas.

21. Escribe de que trata a obra teatral Os adelfos, de Terencio.

22.  En que se diferenza o teatro de Terencio do de  Plauto?

23.  Indica autor, título e xénero dos textos I, II e III (que figuran debaixo da cuestión seguinte).
24. No texto II, que tópico latino se está desenrolando? Explica en que consiste ese tópico.


TEXTO I:

Empero la Reina (¿quién podría engañar a una amante?)
 presintió la trama y supo la primera los movimientos que se preparaban.
La misma impía Fama fue quien llevó a la enamorada Dido
la nueva de que se estaba armando la escuadra y disponiéndose la partida.
Ciega, febril, como bacante enloquecida , recorre la ciudad…
Encuentra , en fin, a Eneas y le interpela en estos términos:
"¿Esperabas, pérfido, poder ocultarme tan negra maldad
 y salir furtivamente de mis tierras?
 Y ¿no te contiene mi amor, ni esta diestra, que te di en otro tiempo,
ni la muerte cruel que espera a Dido?”

 
TEXTO II:
Dichoso aquél que vive, lejos de los negocios,
como la antigua grey de los mortales;
y, con sus propios bueyes, labra el campo paterno,
libre del interés y de la usura.

No le despierta el fiero toque de la trompeta,
ni le aterra la mar embravecida;
y esquiva el foro público, y el umbral altanero
de las aristocráticas mansiones.

 Enlaza, sabiamente, los elevados álamos
con el pujante brote de las vides;
o, en apartado valle, vigila los rebaños
de las reses que mugen y campean
;

o poda con su hoz las inútiles ramas,
trasplantando las más reverdecidas;
o pone en limpios cántaros las estrujadas mieles,
o trasquila a las tímidas ovejas. [...]
   

  
TEXTO III:

Escena X

LICÓNIDES. - ¡Esta pena que te aflige es obra mía! ¡Lo confieso!
EUCLIÓN. - ¿Qué es lo que oigo?
LICÓNIDES. - Solo la verdad.
EUCLIÓN. - ¿Qué daño te causé yo a ti, joven, para que obraras de esta forma, y me trajeras la desgracia a mí y a los míos?
LICÓNIDES. - Un dios fue el que me impulsó y me arrastró hacia ella.
EUCLIÓN. - ¿Cómo?
LICÓNIDES. - Confieso que he obrado mal, y no olvido que soy merecedor de castigo. Por eso vengo a rogarte que, pacientemente, quieras perdonarme.
EUCLIÓN. - ¿Cómo te atreviste a ejecutar semejante acto, a tocar lo que no era tuyo?
LICÓNIDES. - ¡Qué le vamos a hacer! Ahora ya está hecho. Arreglarlo como si nada hubiese pasado ya no es posible. Convencido estoy de que era esta la voluntad de los dioses. Porque, si ellos no lo hubieran querido, estoy seguro de que no hubiera pasado.
EUCLIÓN. - Pues yo estoy convencido de que lo que los dioses desean es que te haga morir encadenado en mi casa.
LICÓNIDES.- ¡No hables así! [...]
EUCLIÓN. - No me gustan las personas que salen con excusas después de haber hecho el daño. Bastante sabías tú que no era tuyo. Por tanto, no tenías por qué tocarla.
LICÓNIDES. - Pues ya que me he atrevido a tocarla, no alego otra razón sino el deseo de guardarla
para siempre.
EUCLIÓN. - ¿Que vas a guardarla tú contra mi voluntad, siendo mía?
LICÓNIDES. - No pretendo obtenerla contra tu voluntad, pero considero que me pertenece. Además, Euclión, te digo que tú mismo te convencerás enseguida de la necesidad de que ella sea mía.
EUCLIÓN. - Enseguida, por cierto, yo te arrastraré delante del pretor.Y, ¡por Hércules!, te aseguro que te llamaré a juicio si no me devuelves...
LICÓNIDES. - ¿Yo? ¿Qué es lo que tengo que devolverte?
EUCLIÓN. - Lo que me has robado y era mío.
LICÓNIDES. - ¿Que yo te robé algo que era tuyo? ¿Dónde? ¿Qué es ello?
EUCLIÓN. - (Irónicamente). ¡Que Júpiter me desee tanto bien como tú lo ignoras!
LICÓNIDES. - Como no me digas tú lo que me reclamas...
EUCLIÓN. - Lo que te exijo es la olla y el oro. ¡ Lo que tú mismo has confesado haberme robado!

 
.


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario