1. INTRODUCCIÓN.
( En el siglo XVIII domina en Europa el
pensamiento ilustrado. La Ilustración es un movimiento cultural nacido en
Francia, basado en la razón como forma de conocimiento. Es el llamado Siglo
de las Luces)
Durante el siglo XVIII, en España apenas
se cultiva la novela; sin embargo, en otras tradiciones literarias, se
convierte en el género preferido por el público. Junto al relato filosófico, cultivado por Diderot o Rousseau destacan la novela libertina francesa y la novela inglesa.
2. LA NOVELA LIBERTINA FRANCESA.
La novela libertina francesa se cultivó en
Francia en la segunda mitad del siglo XVIII. Está protagonizada por ciegos o aristócratas
dominados por su apetito sexual. Se caracterizan por su ambigüedad porque aunque
critica la depravación de los
libertinos, también justifica filosóficamente
su conducta amoral. Ejemplos de ella son Las
amistades peligrosas, de Choderclos
de Laclos, y las novelas del marqués
de Sade.
· Choderclos de Laclos: Las amistades peligrosas
La principal obra de Choderlos de Laclos es Las
amistades peligrosas (1782), una novela
epistolar en la que la narración se relata a través de las cartas que se
intercambian los personajes a lo largo de cinco meses.
La obra está
protagonizada por dos libertinos rivales: la marquesa de Merteuil y el vizconde
de Valmont. Incitado por la marquesa, Valmont se propone conquistar a la
virtuosa y puritana madame de Tourvel y a la jovencísima Cecilia Volanges.
Cecicilia, enamorada del caballero Danceny, es la prometida del conde de
Gercout, un antiguo amante de madame Merteuil del que esta quiere vengarse.
El desenlace tiene carácter moralizante:
Valmont consigue su propósito, pero se enamora de madame de Tourvel y muere en
duelo con Danceny; Tourvel se deja morir, devastada por el dolor y la culpa; y
la viruela desfigura el rostro de la marquesa, a quien la sociedad parisina
rechaza cuando se hacen públicas sus intrigas.
· El marqués de Sade
Las novelas del marqués de Sade (Justina o los infortunios de la virtud, Las
ciento veinte jornadas de Sodoma) se caracterizan por la descripción
explícita y minuciosa de orgías protagonizadas
por aristócratas o clérigos degenerados, cuya relación con sus víctimas se basa
en la violencia y la dominación. Estas escenas se alternan
con pasajes descriptivos en que los libertinos justifican sus comportamientos
aberrantes desde un determinismo
materialista (doctrina filosófica según la cual el comportamiento humano no
depende de la libertad individual, sino que está sometido inexorablemente a las
leyes del mundo físico).
Sade (de cuyo nombre procede la palabra sadismo)
pasó largos años en prisión a causa de su vida
licenciosa y del escándalo producidos por sus obras Su figura será
reivindicada ya en el siglo XX por los surrealistas, que vieron en él un
precursor.
3.LA NOVELA INGLESA.
El siglo XVIII constituye un periodo de
esplendor de la narrativa inglesa, conocido como “the rise of the novel”
( “el resurgimiento de la novela”). En este fenómeno concurren factores literarios ( la influencia de
Cervantes y la novela picaresca española) y socioeconómicos (el auge de la burguesía; el desarrollo de un
pujante mercado editorial; el aumento
del número de lectores y, sobre todo, de lectoras). Sus principales
representantes son: Daniel Defoe (Robinson Crusoe), Jonathan Swift (Los viajes de
Gulliver), Samuel Richardson (Pamela), Henry Fielding (Joseph
Andrews) y Laurence Sterne (Tristam Shandy).
· Daniel Defoe: Robinson Crusoe
El Robinson
Crusoe (1719) de Daniel Defoe
es una autobiografía ficticia
inspirada en la historia real de un marinero escocés que naufragó en el
archipiélago de Juan Fernández (Chile). Robinson, un próspero comerciante, pasa
veintisiete años en una isla desierta, sobreviviendo gracias a las herramientas
que rescata del barco en que viajaba.//Tras sobreponerse a la desesperación
inicial, el protagonista construye un hogar, caza animales y cultiva la tierra;
todo ello mientras lee la Biblia y escribe un diario. La aparición de salvaje Viernes, al que Robinson ilustra y
convierte al cristianismo, permite al autor reflexionar sobre la educación, la
religión, la sociedad o el sentido de la vida. //La idea central de la novela
es el sometimiento de la naturaleza
por parte del ser humano, que, por medio de la razón, el esfuerzo y el trabajo,
puede civilizar el entorno y
construir un sistema de producción rentable y ordenado.
· Jonathan Swift: Los viajes de Gulliver
La principal obra de Jonathan Swift es Los
viajes de Gulliver (1726), un falso
libro de viajes estructurado en cuatro secciones, que reproducen la
secuencia de travesía, naufragio, descubrimiento de un lugar fantástico regreso:
§ Liliput. Los liliputienses son
doce veces más pequeños que Gulliver. El contraste entre su insignificancia y
el alto concepto que tienen consigo mismos los convierten en una metáfora burlesca de la condición humana.
§ Brobddingnag. Sus habitantes son gigantes compasivos y civilizados. Con ellos, Gulliver
toma conciencia de su nimiedad.
§ Balnibarbi, sobre el que gravita la isla de
Laputa. Habitada por pensadores ajenos a la realidad y absortos en modelos
matemáticos, permite a Swift burlarse de los excesos de la ciencia. En la isla de Glubbdubdrib, tras conversar
con grandes hombres de la Antigüedad, descubre que unos comentaristas han
tergiversado la historia, atribuyéndoles falsas virtudes. Después, va a la isla de Luggnagg, donde nacen personas
inmortales, que padecen interminables achaques y aflicciones.
§ País de los houyhnhnms. Sus habitantes son caballos que encarnan un ideal de racionalidad y convivencia, en contraste con los yahoos, seres humanos de
características físicas y morales repulsivas, símbolo de la verdadera
naturaleza humana, que abocan al protagonista a la misantropía.
Son dos los objetivos de esta obra:
§ Parodiar, a la manera
cervantina, los libros de viajes,
género de gran éxito en la época, que fomentaba la credulidad y una absurda
fiebre por todo lo nuevo.
§ Realizar una feroz sátira de la
sociedad inglesa contemporánea y, en última instancia, de la condición humana.
· Samuel Richardson: Pamela
La novela Pamela o La virtud recompensada (1740), de Samuel Richardson, cuenta la historia
de una sirvienta, Pamela Andrews, a quien Mr.B., hijo de sus amos, pretende
seducir. Llega incuso a raptarla, pero Pamela se resiste a mantener con él
relaciones ilícitas. Finalmente, Mr.B., vencido por la inquebrantable rectitud
de la joven, acepta casarse con ella.
Pamela es una novela epistolar: el lector se asoma al mundo interior de la
protagonista por medio de las cartas
que esta envía a sus padres. Así, su principal aportación es el descubrimiento de la intimidad femenina
como material narrativo.
· Henry Fielding: Joseph
Andrews
Henry Fielding realiza en Joseph Andrews una parodia
de Pamela de Samuel Richardson,
que había obtenido un éxito formidable.
La novela relata las peripecias de
Joseph, un criado que abandona la casa donde sirve tras rechazar las
insinuaciones de su señora, lady Booby. De regreso a casa, acompañado por el
pastor Abraham Adams, se suceden diversas aventuras. Al final, Joseph se casa
con su amada Fanny, tras descubrir que es hija de nobles. Todo ello se narra en tono humorístico que contrasta
vivamente con el sentimentalismo de la novela de Richardson.
En la portada de
la primera edición, Fielding añadió tras el título: “Escrita en imitación de la
manera de Cervantes, autor de Don Quijote”.
Los ecos cervantinos son numerosos: además de la intención paródica:, Joseph y
Adams forman una pareja itinerante
semejante a don Quijote y Sancho Panza, en cuyo periplo cobran importancia las ventas o posadas. Como en el Quijote,
se introducen personajes de otras
novelas: Joseph es hermano de Pamela, la heroína de Richardson, que se hace
presente al final de la obra, de igual forma que en la segunda parte del Quijote aparecía el personaje de Álvaro
Tarfe, tomado del Quijote de
Avellaneda.
· Laurence Sterne: Tristam
Shandy
La novela de Laurence Sterne, Vida y
opiniones del caballero Tristam Shandy, o Tristam Shandy adopta la forma de una autobiografía paródica, en la que el narrador protagonista
interrumpe su relato con constantes reflexiones y anécdotas protagonizadas por
otros personajes (su padre, su madre, el tío Toby, el criado de este, el
párroco Yorick…). La obra sugiere, así, la imposibilidad de ofrecer una
narración articulada y coherente de la propia vida.
Tristam Shandy se caracteriza por la inclusión de constantes digresiones, por la experimentación formal (gráficos,
capítulos en blanco o de una sola frase, una página en negro, otra que imita el
mármol…) y por las divagaciones de la
voz narrativa, en las que se ha querido ver un antecedente del monólogo interior contemporáneo.
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